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viernes, 28 de septiembre de 2012

Mi amigo el zorzal.


(...)
Muere el sol y, junto al río,
da sus silbos el zorzal:
la tarde que se marchaba
se volvió para escuchar; (...)



Siempre me había llamado la atención esa habilidad un tanto extraña que tenía mi abuelo para "comunicarse" con los animales (No... no a lo Elisa Thornberry ¬¬) o que ellos se le acercasen sin problema ni miedo como suelen tener...

Desde pequeña cuando íbamos al parque a cabalgar, me había dado cuenta de ello y sin embargo aunque él ya no esté aquí, volví a sentir esa magia.


Una tarde, comiendo en una banca del Parque Bustamante junto a mi querida madre, llegaron varias palomas y pedir comida (como siempre) y un pequeño zorzal. No nos detuvimos mucho en darles comida hasta que la pequeña ave se acercó más que ellos y nos quedó mirando fijamente como esperando algo. Eso me llamó un poco la atención y sólo me causó una pequeña risita hasta que se acercó más y cantó por un rato.


Luego de habernos quedado algo impresionadas por ello, ya que los zorzales no se conocen por ser aves muy cercanas al hombre, le di un poco de pan y comió muy feliz.


Finalmente, después de espantar a las palomas abusivas que se llevaban la comida y de haber acabado lo nuestro, nos retiramos despidiéndonos del ave. Mas fue sorpresivo que caminando, el zorzal se posara en una planta frente a nosotros y se nos acercara una vez más como para "despedirse".


Todavía no logro explicar ese comportamiento.



domingo, 3 de julio de 2011

Escrituras Random: Pájaros... El Cuervo

Pues, como dice el título, hoy recordé cierto encuentro que tuve en diciembre del año que recién pasó... un visitante, dos cuadras más allá de mi casa, comiendo lo que parecía ser carroña, me lo encontré camino a mi hogar después de comprar, a diferencia de otras aves con la que me he encontrado cerca como golondrinas y picaflores sin contar los gorriones, zorzales, chincoles... incluso una loica y un búho cuando salí de Santiago, todos me causaban cierta alegría por la manera en que se comportaban e incluso risa, el búho por otra parte me dio algo de miedo en un principio, pero luego me acostumbre a sus ojos y su cabeza tan especial, creo que es una de mis aves favoritas junto con la loica.


Pero volviendo a la historia anterior, en efecto, me encontré con un cuervo... a menos de un metro, en el pasto comiendo algo, por un momento creí que era un mirlo de lejos... macho, con ese azul característico, siempre acompañado de su pareja, pero no. Éste era mucho más grande... más despeinado... más rústico.


Y gira la cabeza como hacen todas las aves, claramente me estaba mirando... y sus ojos... que con la luz de la tarde se veían cafés... me dieron escalofríos, y por inercia me alejé unos pasos... lejos de lo que solían causarme las aves, él me dio una sensación muy extraña, como si se estuviese burlando de mi... como si supiese algo que no quisiera contarme...traicionero... y sus plumas... negras como la noche, pero eran sucias, no eran como las de la loica que su pecho rojo entintado le daban un toque intenso... no, éste era crudo y medio petróleo, un tanto desordenado y era enorme... esperé a que se fuera pero seguía ahí inmóvil, así que apuré el paso y me fui.


Nunca más he visto uno... y preferiría no hacerlo...


"And the raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming,
And the lamp-light o'er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted - nevermore!" 



- The Raven, Edgar Allan Poe